«las cosas graciosamente dadas, como sin precio las vuiste sin culpa te las pude tomar, y nunca en esta vida ay cosa asi de pena como de pla├žer que por siempre dure, que cada dia de cient mil accidentes no a mj causa venidos se mudan las enamoradas voluntades, y ninguna cosa ay estable en hun ser, pues los cielos con todas sus obras de naturaleza los vemos en todos los momentos mouer, y ningunos»