«es razon que deys la pena al cuerpo de·la culpa de mi lengua, y yo solo con fe sin los muchos trabaios me esperaua saluar, y con estranya aficion os siguo y envio este quaderno sin mirar nj afinar le de aquella eloquencia como para manos de quyen va meresce, y del peligro de vuestros primores entiendo que mi escriptura como los simples que su sana intencion los ha de saluar. Y con esta confiança no»