«en deleytes. Entonce resplandecera el habito vil: e parecera suzia la vestidura delgada e preciosa. Mas sera entonces loada la pobre casilla: que el palacio dorado. Mas plazera entonces la constante paciencia: que toda la potencia del mundo. Entonce mas sera enxalçada la simple obediencia: que toda la astucia del mundo. Entonce mas alegrara la pura: e buena consciencia: que la docta philosophia. Mas pesara entonce el menosprecio de·las riquezas:»