«de su animo: al conseio de·los que mas saben. haun que sienta continuamente quiça algun remordimiento: o remurmuracion de·la sensualidad. Ca en otra manera nunqua se faria la habitacion: o lugar del coraçon apaziguado a Dios. Otrosi haues de considerar que assi como (segun dize Aristotiles) todo nuestro conocimiento viene del sentido: assi es necessario: que el que entiende specule las fantasmas. assi comiença el pensamiento de nuestro coraçon:»