«pueda ser con·el angel testigo de su concepcion sacratissima: y pueda con·el gozar de·la real possession, de·la sobirana Jherusalem: pues sabemos que seruir le: es siempre reynar. E no cesse de repentir·se, y thesorizar con·la sagrada doctrina euangelica, aquello que nos reza el glorioso Bernardo. Para que dessean las virtudes, los que ignoran la virtud de nuestro redemptor y maestro? Donde hallaran la verdadera prudencia»