«de me consentir llegar a besar los: besare entonces la tierra bendita, que con sus sanctos pies hollo. y pues es su misericordia muy cierta, no me leuantare, ni me partire dende, hasta hauer le rezado palabras tan dolorosas, y llenas de piedad, que la inclinen a rogar a su fijo precioso por mi pecador, desmamparado de todo conhuerto: y no cessare llorando llamar delante ella y dezir le. O vaso»