«muy cierta, no me leuantare, ni me partire dende, hasta hauer le rezado palabras tan dolorosas, y llenas de piedad, que la inclinen a rogar a su fijo precioso por mi pecador, desmamparado de todo conhuerto: y no cessare llorando llamar delante ella y dezir le. O vaso de virginidad escogido, sancta y verdadera madre de Dios: si tu señora que eres humilde, te inclinauas por mi salud delante la diuina»