«plega: porque no se alegren, ni se alaben mis enemigos por hauer me vencido. Lleuanta te señor muy poderoso, y toma el escudo y las armas y aquexa de me socorrer: y hiere con tu cuchillo los que me persiguen, y me dan empacho: porque no te ame y te sirua: porque de soberbios no digan, persigamos le, que Dios lo ha desmamparado: prendamos le, que ya no hay quien lo»