«de toda felicidad. con·la qual muy contentos los sanctos apostoles, menospreciando lo transitorio y caduco: fueron señores de·lo eterno, y que nunca se puede perder.§ Preguntando pues los benditos sieruos de Dios al maestro de·los maestros, y al repartidor de todas las gracias. Donde mandas señor, que te aparejemos la pascua? Llamando el misericordioso señor a Pedro y a Johan, dixo·les: yd vosotros a·la ciudad y»