«sentimiento de nuestra humana flaqueza, para que poze lagrimas de contricion, de·la hondura del pozo de nuestra malicia: y trayga la muy apressuradamente encima los hombros de·la virtuosa satisfaccion: poniendo la en·el aparador del juyzio de·la razon natural: con·la qual nuestra voluntad y razon lauadas, y limpias de toda manzilla de peruersas cogitaciones: puedan aparejar lugar muy condigno, donde se aposiente con sus discipulos, el que»