«por cierto exhibir aquel mesmo seruicio en·los pies tan scelerados del cruel falsario que le vendio: transcende sin comparacion alguna, todos los terminos que pensar se pueden de humildad y beniuolencia. O coraçon muy peruerso, mas duro que la mesma dureza. Si con ministerio tan humilde, y tan piadoso: no ablandesciste tu ira rauiosa. si assi temiste al señor de majestad tan jnmensa: si assi contra el jnnocente, de quien»