«jnnocente, de quien de continuo recebiste mercedes, fueste siempre ingrato y cruel: cierto era que endurescido en tan abhominable proposito hauias de complir el maluado pensamiento que concebiste. maldicion sea por·ende a ti solo abhominable perdido, pues con tu inhumano pensamiento: peresciste tu, y no aquel de quien lo pensaste. O marauillosa y profunda humildad, como reza Anselmo. O quan benigno eres glorioso Jesu. que conosciendo la iniquidad y perfidia»