«solo te plugo corregir le tan caritatiuamente, y comunicar·le tu cuerpo precioso: mas ahun puesto ante el de rodillas, con tus sanctissimas manos le lauaste y alimpiaste aquellos sceleratissimos pies de maldicion, velocissimos para derramar tu sangre bendita. y tu, o pecador tierra y ceniza, ahun ensoberbesces, ahun te commueue y irrita la impaciencia? buelue te algun poquito a mirar el spejo de·la mansedumbre y humildad, contempla alguna vez»