«La primera por dar le claro conoscimiento que el era verdadero dios, que preuehia lo que era ahun por venir, y las cogitaciones de cada·qual. La segunda porque todos conosciessen que el venia muy spontaneamente a morir por nosotros: pues sabiendo lo con muchos remedios, si quisiera lo pudiera escusar. La tercera porque se pudiesse arrepentir el maluado si quisiera: conosciendo eran sus peruersos pensamientos notorios a su señor. E»