«de temerosa sospecha de·la salud de su tan dulce fijo vnigenito: recelando ver con su dolorosa embaxada tan cercana la muerte de·la triste madre: como la de su maestro y señor: a·desora deliberaua callar: mas andando ya por las calles las bozes de·los pregoneros de·la justicia: y el regozijo de·la gente en·pos d·ellos: sabiendo que ella tenia presentes en su coraçon, los secretos»