«y angustias de aquella compaña tan noble? no se podrian por cierto ahun medianamente llorar tan grandes angustias: si Dios mesmo no ministrasse las fuerças. Quedando pues la reyna del cielo con tanta razon de sospiros: leuaron aquellos infieles sacrilegos su rey y señor delante de Annas. E por quanto el euangelio no consiente callar lo, en espacio de doze horas, dende media noche hasta el medio dia en·el processo»