«y de salud para quantos le catan: en·el qual dessean los angeles de continuo mirar·se? O ciega inuidia: o malauenturados judios, que no tuuieron temor de manzillar tan delicado y esclarecido rostro: y ensuziar·lo no solamente con spurcissimas y senzillas saliuas: mas ahun emboluiendo las con infinitos denuestos y injuriosas palabras. y tanto fue el venerabilissimo y muy espectable rostro de nuestro redemptor y maestro ensuziado y escopido,»