«rostro: y ensuziar·lo no solamente con spurcissimas y senzillas saliuas: mas ahun emboluiendo las con infinitos denuestos y injuriosas palabras. y tanto fue el venerabilissimo y muy espectable rostro de nuestro redemptor y maestro ensuziado y escopido, que parecia lebroso, como scriue Jordano. y entonces se cumplio lo que staua ya profetado por el mesmo Ysayas. Ningun buen parescer ni hermosura hauia en·el: vimos le y no le podimos»