«no hay que dezir. no hay ya ninguna de qualquier condicion que sea, que no trayga el rostro apostemado de afeytes, las cejas y los ojos alcohollados, açicaladas tales de soliman y otras cosas tan abominables, que tienen por cosa muy vergonçosa traher el rostro con que nascieron, tanto que seria impossible creer que los que desuergonçadamente se componen, se recuerden de·lo que por su saluacion y remedio çufrio el»