«ribaldos sin temor y verguença, los quales con infinitos cuentos de injurias por todo el spacio que de·la noche quedaua, le avergonçaron y maltrataron. lo qual puede el humano pensamiento mas profundamente y mejor contemplar y pensar, que ninguna mano por presumptuosa que fuesse sabria ni podria scriuir. Contempla pues, o religion christiana quan excessiuos tormentos recibio por remediar tu salud, el fijo de Dios eterno en·el residuo de»