«dixeron. No es razon de poner aquestos dineros en·el lugar donde se ponen las limosnas y oblaciones para el reparo del templo, por quanto son precio de sangre. conuiene saber precio por que se derramasse la sangre. O congregacion maldita de sacerdotes indignos: los quales teniendo por muy licita la muerte de Christo. y mas verdaderamente hablando: creyendo hauer fecho a Dios sacrificio con ella: juzgauan el precio de aquella»