«cuento para nos redemir: y remedio muy desseado de nuestros pecados. O poderoso padre y eterno, con quan crescida caridad dexaste tu hijo vnigenito, huerto de·los eternales deleytes: en·las manos sacrilegas de tan abhominables gentes y impias: verdaderamente cosa digna es y justa que tomemos parte de sus dolores: pues tan abundosamente participo el de nuestra aflicion y miseria. Quantas y quan grandes llagas y golpes recibio en su»