«y malicia de su escuridad y tiniebras. Damos te por·ende gracias señor de tus verguenças, de tu amor, de tus dolores con excessiua affeccion. Ofreçemos te de muy buena gana, y con muy entrañables sospiros de hecho ponemos en tu poder nuestras personas y pensamientos: para tu ministerio y seruicio: para que assi como tu preciosissimo cuerpo y santissimo, en todas sus partes, fue lacerado y padecio por nosotros: assi»