«siempre jamas, y sin fin.§ No contentos los crueles y muy impios, de hauer coronado de spinas la tierna y delicada cabeça de nuestro redemptor y maestro Jesu, por derrisoria corona de menospreciado rey y fingido: ahun por mayor vituperio y escarnio, le pusieron en·la mano drecha vn pedaço de canya, por injurioso çeptro real. Significando por aquella que el reyno que el se vsurpaua llamando se rey, era vano»