«los malignos ministros de Pilato te scupiessen y ensuziassen tu tan deleytoso rostro y dulcissimo: otorga me gracia señor que siempre que recibiendo el sacramento sancto de·la eucaristia, vea tu rostro tan desseado: no ensuzie tu diuino conspecto con indigno recibimiento: ni deturpe mi consciencia con pensamientos immundos: pues con·el padre y con·el Spiritu sancto biues y reynas para siempre jamas, y sin fin.§ Continuando los damnados sacrilegos»