«y reynas para siempre jamas, y sin fin.§ Continuando los damnados sacrilegos los denuestos y nephandissimos actos en·la persona real y diuina del redemptor de humana natura: con audacia diabolica, y muy temeraria le scupian en·el rostro: assi como viles y dejectas personas: quantoquiere que el sagrado euangelio les ponga nombre de caualleros: ca los que son insignidos de tan esclarecido orden, como es el de·la caualleria: no»