«algunos contemplatiuos tenia quinze pies de luengo. la gloriosa virgen nuestra señora con·el angustioso cuydado que del dolor de su tan dulce y amado fijo trahia consigo, atajando con passos muy apressurados llenos de sospiros y lagrimas: por el mas corto camino que pudo (como scriue sant Bernardino hauer leydo en vna historia digna de fe) salio al encuentro en vna encruzijada de calles a su fijo bendito. y como»