«los pecadores que son estimados por palo seco y infructuoso dize assi: si de donde nosotros moramos, no salio sin açotes, el que nascio, viuio, y murio sin peccado: como no seran dignos de ser açotados, los que nascieron embueltos en los peccados? Onde Gregorio. Quantas vezes rebueluo por la memoria la muerte del saluador: y considero la pasciencia de Job: y la muerte del glorioso Bautista: te digo, o peccador,»