«muerte, al que vistio el cielo de estrellas y luzes: y al que viste la tierra de flores y frutas, y el cielo de nubes, y le oso desnudar para no vestir le jamas. O abhominables sacrilegos osar le desnudar para vestir le de sangre. O gloriosa virgen, quan sola quedastes vos en tan mortales afruentas. O quan desconsolada estaua vuestra alma viendo tan cercana la muerte de vuestro fijo vnigenito.»