«como vuestro ministerio fue rigoroso para el que staua sin culpa: tanto fue dulçe para enclauar en·la cruz la barbada con que se enfreno el desenfrenado poderio de Lucifer. Apercibamos por·ende, o deuotos hermanos de ordenar de tal suerte nuestro biuir, que en nuestras obras no frabriquemos nueuos llauos, con que offendamos la diuina bondad. y enclauemos con·ellos las manos y los pies del que redimio nuestras culpas.»