«la qual derramada por los coraçones deuotos: engorda y riega abundantissimamente toda la tierra. No cessemos pues de velar y orar, o hermanos carissimos, y de entrar por aquella puerta que hallamos abierta en·el costado de·la archa de aqueste tan diuino y glorioso Nohe: por la qual entran solamente los que se han de saluar del diluuio del infierno espantoso: porque reconosciendo con·el centurion que el siendo hombre:»