«emboluer le en paños vilissimos: puesto alli por necessidad en ajeno y pobre pesebre: y aqui para poner le en ajeno sepulcro. O felicidad mundana, que con tan sobradas prosperidades, conturbas los coraçones de·los humanos: y les ciegas el conoscimiento de·lo perpetuo y eterno. O enemiga cruel de nuestra salud: a·los vnos ofreçes riquezas desmesuradas, con·las quales con vestidos superfluos, con caças inutiles: y con aborrecibles dadiuas»