«del cielo: mas ahun la seguridad de·la possession de·la verdadera felicidad. Por·tanto puestos de rodillas ante ella, al tiempo del despedir los ojos corporales de su presencia: con lagrimas viuas, y angustiosos sospiros rezaremos con·el deuoto Ludolpho la contemplacion que se sigue.§ O verdaderamente buena y sancta cruz de nuestro redentor y maestro Jesu: quien podria blasonar dignamente lo que mereces? o quien con lagrimas podria ygualar»