«Aquellas cosas, non son dichas malas, que non ocupan al anjma en pecado, njn ligan a·la conçiençia en pecado. Por ende non diga alguno sabio sser malo el pobre, o el que non es fidalgo, o el enfermo, o el que padesçe muerte, njn aquestas cosas cuente en mala suerte. Onde Viçençio ystorial fabla de aquellos que segunt el proposito son llamados santos. grande deue sser la consolaçion avn en·»